Archontophoenix

Las Archontophoenix son palmeras de tronco delgado

Imagen – Wikimedia/Alejandro Bayer Tamayo from Armenia, Colombia

Las Archontophoenix son palmeras preciosas, que aportan al jardín un exotismo tropical que enamora. Sus troncos son muy delgados, y sus hojas llegan a medir algo más de dos metros de longitud, con lo cual, se pueden cultivar en jardines grandes e incluso en los pequeños.

Su cultivo es realmente sencillo, ya que son capaces de soportar el frío, e incluso algunas heladas puntuales. Vamos a conocerlas.

Origen y características de las Archontophoenix

Nuestras protagonistas son palmeras nativas de Australia, donde viven principalmente en las selvas del noreste de país. El género, Archontophoenix, está formado por seis especies, y todas ellas tienen un tronco anillado y delgado que se ensancha un poco en la base, y un capitel también fino que lo une con la corona de hojas. Estas son pinnadas, de color verde completamente, o más claras por el envés dependiendo de la especie.

Las flores se agrupan en inflorescencias compuestas por muchas espigas, y son unisexuales. El fruto tiene forma globosa, y es de color rosa o rojo, también dependiendo del tipo de Archontophoenix que sea.

Especies

Son las siguientes:

Archontophoenix alexandrae

La Archontophoenix alexandrae, conocida como palma alejandra o palmera real australiana, es una especie que crece en los valles y selvas de Queensland. Alcanza una altura aproximada de 20 metros, y sus hojas son verdes por el haz y mucho más claras por el envés.

Si bien en climas tropicales vive bien tanto al sol como en semisombra, en España, y en especial en la región mediterránea, suele vivir mejor en semisombra. Resiste bien hasta los -2ºC.

Archontophoenix cunninghamiana

La Archontophoenix cunninghamiana, conocida como palma rey o palma Bangalow (en inglés, bangalow palm), es una palmera nativa de Australia que alcanza una altura de 20-23 metros. Las hojas son verdes por ambas caras, una característica que hace que sea fácil distinguirla de la A. alexandrae.

Esta maravillosa planta requiere una zona protegida del sol directo. Yo misma te puedo decir que sus hojas se queman con bastante rapidez, aunque les dé solo un poquito al día. Pero todo hay que decirlo: aguanta mejor el frío que la especie anterior. Hasta los -4ºC puede soportar, pero ojo, no sin sufrir algunos daños, especialmente si es joven.

Archontophoenix maxima

La Archontophoenix maxima es, como su apellido indica, la más alta del género. Es endémica de Queensland, donde vive en la selva. Puede alcanzar los 30 metros de altura, con un tronco de tan solo 30 centímetros. Sus hojas son pinnadas, verdes por ambas caras, y con una longitud de hasta 4 metros.

Se trata de una especie que a mí personalmente me ha sorprendido. Tengo un ejemplar creciendo en el jardín, al sur de Mallorca (España), y por ahora ya ha sobrevivido a una inundación, y a heladas esporádicas de hasta los -1,5ºC. Incluso parece estar acostumbrándose al sol, porque aunque tiene un Ensete que la protege, a las hojas más nuevas ya les llegan rayos solares de forma cada vez más directa.

Por eso, considero que es una especie que debería de cultivarse mucho más, porque teniendo en cuenta su origen, probablemente sea capaz de soportar hasta los -2 o incluso -3ºC sin sufrir daños.

Archontophoenix myolensis

La Archontophoenix myolensis, o Myola Palm, es una especie endémica de la zona de Myola y de la Montaña Negra, en Queensland. Se considera que está en peligro de extinción debido a la pérdida de hábitat y a la falta de protección. Puede alcanzar una altura de 20 metros, y su capitel es de un color verde azulado precioso.

Es una planta muy similar en características y cultivo a la A. cunninghamiana; sin embargo, la A. myolensis podría vivir a pleno sol si el clima es tropical, pero en los más templados es preferible tenerla en semisombra. Resiste heladas débiles de hasta los -2ºC.

Archontophoenix purpurea

La Archontophoenix purpurea es una palmera que crece en las selvas lluviosas de Queensland. Alcanza una altura de unos 25 metros, con un tronco de hasta 30 centímetros. Sus hojas son pinnadas, de un magnífico color verde, y brotan de capitel de color púrpura (de ahí el apellido).

Hay quien dice que soporta hasta los -4ºC, pero personalmente no la expondría a temperaturas por debajo de los -2ºC. Los ejemplares jóvenes lo pasan mal cuando se registran esos valores, así que no dudes en protegerlos. En cualquier caso, es una especie que requiere un lugar protegido del sol.

Archontophoenix tuckeri

La Archontophoenix tuckeri es una palmera endémica de Australia que alcanza una altura de 20 metros, con un tronco de unos 25-27 centímetros de grosor. Las hojas miden 3-3,5 metros, y su capitel es verde.

Es una planta que vive bajo la sombra de otras, pero también expuesta al astro rey si el clima es tropical. Por lo demás, resiste hasta los -2ºC, quizás -3ºC si es por poco tiempo.

¿Cuáles son los cuidados que hay que darles?

Si te animas a cultivar una Archontophoenix en tu jardín, te animo a que te hagas con dos y no solo con una. En serio, son plantas que una vez adultas no ocupan apenas espacio; de jóvenes sí que proporcionan una agradable sombra, porque suelen desarrollar sus hojas largas desde bien temprano. Para que te hagas una idea, mi A. maxima en mayo del 2020 tenía una altura de 1,50 metros, de los cuales 70 centímetros correspondían a las hojas más nuevas.

Entonces, ¿te gustaría disfrutar de alguna? Pues si es así, estos son los cuidados básicos que necesitará:

Ubicación

Como hemos ido adelantando, la mayoría de especies quieren semisombra. La A. alexandrae es, de todas, la única que se acostumbra bien al sol, siempre y cuando sea ella misma la que, a medida que va creciendo, va quedando cada vez más expuesta.

Tierra

  • Jardín: la tierra de jardín debe ser rica en material orgánica, y además ha de tener un buen drenaje. Soportará las inundaciones esporádicas, pero si el suelo no es capaz de drenar rápido el agua, podría no sobrevivir.
  • Maceta: es aconsejable usar mantillo mezclado con algún sustrato como el pómice, o si se prefiere la perlita, al 30%. De todos modos, debido a su altura, no son palmeras que puedan vivir muchos años en macetas.

Riego

Requiere riegos muy frecuentes, especialmente si el clima es muy cálido y seco. Por eso, durante el verano hay que ir regando cada vez que la tierra vaya perdiendo su humedad, y en invierno una o dos veces por semana.

Abonado

Las flores de las Archontophoenix son pequeñas

Imagen – Flickr/阿橋 HQ

Es interesante abonarla con guano, ya que es muy rico en nutrientes y tiene una eficacia rápida, aparte de que es natural y ecológico. Pero también puedes usar un fertilizante específico para palmeras. Abónala durante la primavera y el verano, y lograrás que crezca estupenda.

Multiplicación

Se multiplican por semillas en primavera o verano. Para ello se siembran directamente en macetas individuales, o en bolsas de plástico con cierre hermético rellenadas con vermiculita.

Poda

Las Archontophoenix no necesitan podas. Las bases de las hojas se caen solas en cuanto se secan del todo.

Trasplante

Podrás plantarla en el jardín o cambiarla de maceta en primavera.

Rusticidad

Dependerá de la especie. La más conocida de todas, la A. cunninghamiana, aguanta bien hasta los -4º, mientras que el resto es preferible no exponerlas a temperaturas por debajo de los -2ºC.

Las Archontophoenix alexandrae son palmeras de rápido crecimiento

Imagen – Wikimedia/ Alejandro Bayer Tamayo from Armenia, Colombia

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2 comentarios, deja el tuyo

  1.   Juan Francisco dijo

    Bonita y completa explicación,, y muy útil para los que nos gusta este mundillo de las Palmas,, un 10

    1.    Monica Sanchez dijo

      Hola Juan Francisco.

      Genial, nos alegra mucho que te ha gustado la información que hemos aportado.

      La verdad es que las Archontophoenix son muy bonitas.

      Saludos.

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