Enfermedades de las palmeras

Las palmeras son plantas que pueden caer enfermas

Las palmeras son plantas que, aunque les des todos los cuidados que necesitan, a veces no puedes impedir que enfermen. Ya sea porque un día cae una lluvia torrencial sin previo aviso cuando hacía muy poco que las habías regado, o una subida o bajada drástica de temperaturas que las pone al límite por ejemplo son cosas que pueden pasar, y que por consiguiente ningún humano puede controlar.

Así que, si te encantan este tipo de plantas y estás cultivando algunas en tu jardín o terraza, a continuación te vamos a decir cuáles son las enfermedades de las palmeras más comunes, y qué has de hacer para se recuperen a la mayor brevedad posible.

Amarilleo letal

El amarilleo letal es una enfermedad grave

Imagen – Flickr/Jason Thien

El amarilleo letal es una de las enfermedades de palmeras más peligrosas, que afecta a las que están en las regiones tropicales (en Europa aún se ha detectado). La produce un virus, el cual entra en la planta cuando un insecto vector chupador, como el Myndus crudus, cuando se alimenta de la savia de las hojas.

En un periodo de tres a seis meses, las hojas amarillearán, caerán, y la planta finalmente morirá.

¿Qué hacer?

No se puede hacer nada. Lo que sí se hace es plantar variedades de palmeras resistentes (por ejemplo, del cocotero se sabe que el malayo o el enano malasino lo son).

Antracnosis

La antracnosis es una enfermedad producida por los hongos del género Gloesporium o Colletotrichum. Afecta a una gran variedad de plantas, sean grandes o pequeñas, aunque es más frecuente en las jóvenes. El exceso de humedad es, casi siempre, el desencadenante.

Si hablamos de los síntomas, son básicamente manchas marrones o necróticas que aparecen en las hojas, y que adquieren forma alargada. Pueden confundirse con simples quemaduras.

¿Qué hacer?

Si se detecta a tiempo (es decir, si aparecen las primeras manchas pero a parte de eso la palmera se ve bien), se pueden cortar las hojas afectadas y tratar la planta con fungicida a base de cobre. Además, hay que evitar mojar las hojas cuando se riega, así como no regar en exceso.

Catacuma

La catacuma es una enfermedad fúngica transmitida por la Phyllachora que vemos en palmeras que están sufriendo estrés hídrico (exceso de riego). Tanto en los folíolos como en el raquis aparecerán manchas alargadas, como si fuesen rayas más o menos anchas, de color marrón o negro y de textura verrugosa.

¿Qué hacer?

Cuando la enfermedad está en sus inicios, se puede tratar con fungicidas como el Maneb o el Benomilo.

Falsa roya

La falsa roya, o carbón de las hojas, es una enfermedad muy parecida a la roya ‘verdadera’. La transmite el hongo Graphiola phoenicis, que lo que hace es causar la aparición de manchas irregulares de color amarillo o pardo, y que tienen un diámetro de un centímetro.

En cuanto a los síntomas, las hojas que han sido muy atacadas, se secan del todo y quedan inservibles. Afecta a una gran variedad de palmeras, como las Phoenix, Washingtonia, Roystonea, Howea, etcétera.

¿Qué hacer?

Si se han visto los primeros síntomas, se ha de tratar con fungicidas a base de cobre. Pero si ha conseguido avanzar más, y la mayoría de las hojas ya se ven muy secas, entonces has de cortarlas.

Fusarium

El fusarium pudre los tallos

Imagen – Wikimedia/Jerzy Opioła

En concreto, hablamos del Fusarium oxysporum. Este microorganismo es un hongo oportunista que aparece cuando se combina el exceso de humedad de la tierra debido a riegos copiosos, y el mal drenaje del suelo en el que crecen. Por ejemplo, es habitual que lo padezcan palmeras que están creciendo en suelos arcillosos, ya que estos tienden a mantener la humedad más tiempo del que sería adecuado, y eso es algo que no a todas las especies de palmáceas les viene bien.

Los síntomas son la pudrición del cogollo o capitel, y como consecuencia de ello la parte inferior de las hojas, la que se encuentra en el interior de dicho cogollo o capitel, se pudre.

¿Qué hacer?

Aparte de controlar los riegos, evitando el encharcamiento, también es muy importante que a la hora de trasplantar la planta no se manipulen las raíces. Y es que, si estas llegan a sufrir daños, por pequeños que sean, los hongos entrarán en su cuerpo y la perjudicarán.

Como tratamiento curativo no hay nada que sea realmente de utilidad, pero puedes tratarla con fungicida y suspender los riegos hasta que la tierra se seque.

Phytopthora

O para ser más específicos, el Phytopthora palmivora. Este es un hongo parásito que vive en los ambientes húmedos, como puede ser un suelo que permanece encharcado mucho tiempo. Además, le encantan las temperaturas altas, por lo que es durante el verano cuando está más activo.

Afecta a las raíces de las palmeras, destruyéndolas. Estas plantas, a medida que se van quedando sin un sistema radicular funcional, van muriendo. Primero las hojas perderán su color, volviéndose marrones (secas), y finalmente caerán (dependiendo de la especie, quedarán caídas pero no descolgadas del estípite o falso tronco).

¿Qué hacer?

Por desgracia no existe cura, a menos que se detecte a tiempo, y aún así es complicado salvar una palmera que tiene fitóftora, ya que ninguna palmera puede sobrevivir sin raíces. Por eso, lo mejor será prevenir: controlando los riegos, y mejorando el drenaje de la tierra o sustrato. Si se quiere, en todas las estaciones excepto en verano, se pueden hacer tratamientos preventivos con cobre, echando un poco sobre la tierra.

Podredumbre basal del estípite

Esta es una enfermedad causada por el hongo Ganoderma zonatum. Si bien se desconoce en Europa y el Norte de África, las importaciones de palmeras hacen que sea necesario tenerla presente.

El síntoma principal es el amarronamiento de las hojas adultas, las cuales pueden colgar sin más, o romper también el estípite. Una vez se manifiestan, a menos que se haga algo se puede perder la palmera.

¿Qué hacer?

Lo más importante es desinfectar el suelo en caso de sospecha (o certeza) de que ese hongo está presente con desinfectantes como el metam-sodio. Asimismo, es necesario adquirir plantas sanas, ya que de lo contrario podríamos acabar teniendo algunas enfermas.

Podredumbre rosa de las palmeras

Hongo rosa de las palmeras

Imagen procedente de Insectimages.org

Este es el nombre que se le da a una enfermedad causada por el hongo Gliocladium veromoesenii. Puede afectar a cualquier tipo de palmera, pero es más frecuente en las Washingtonia, Phoenix, Chamaerops, y Syagrus. El microorganismo llega al interior de la planta a través de alguna herida, sean por ejemplo de poda o trasplante. Por propia experiencia, decir que también se puede ver en aquellas palmeras jóvenes que permanecen varios días en cajas durante el verano.

Una vez dentro, desde fuera empezarás a ver manchas de color marrón o negro en la base de los pecíolos, y exudados de goma. Si es joven, cuando tiras de la hoja nueva hacia arriba, sin hacer mucha fuerza, sale con facilidad.

¿Qué hacer?

Es necesario reducir al máximo la poda. Las palmeras no necesitan podarse, más allá de quitarles las hojas secas. Tenemos que pensar que estas plantas no son en absoluto árboles, si no hierbas gigantes o megaforbias, y que por consiguiente no se pueden ‘tratar’ igual. Además, en caso de podas, estas se han de llevar a cabo a finales del invierno, sobre todo si vives en una zona donde hay plaga de picudo y/o paysandisia, ya que de lo contrario las expondrías a un doble (o triple) peligro.

Si envías plantas por correos, riégalas bien, sí, pero piensa también en echar cobre sobre el sustrato para que los hongos no les hagan daño. Por otro lado, si ya hay síntomas, lamentablemente no se podrá hacer nada para salvarlas.

Espero que ahora sepas cuáles son las enfermedades de palmeras más comunes, y cómo detectarlas.


Sé el primero en comentar

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.