Fusariosis (Fusarium oxysporum)

La fusariosis es una enfermedad transmitida por hongos

Imagen – Wikimedia/Quartl

Las palmeras pueden verse muy bonitas en un jardín. Incluso en una maceta, siempre que hayamos elegido una especie que no crezca mucho, puede embellecer mucho la terraza o el patio. Pero hay un problema: el riego. Si las regamos en exceso las volveremos vulnerables a los hongos, pues estos son unos microorganismos que adoran los ambientes húmedos.

Si nos centramos en las más comunes que pueden tener las palmeras, la fusariosis es una de las que más deben de preocuparnos. Los síntomas una vez que la enfermedad ha avanzado mucho son evidentes, puesto que el valor ornamental de nuestras plantas se ve muy disminuido, por eso es importante entender el hongo que la causa y qué podemos hacer para recuperar la palmera.

¿Qué es la fusariosis?

El fusarium causa muchos daños a las palmeras

Imagen – Wikimedia/Davide Palmieri1 // Daños en una planta.

La fusariosis es una enfermedad fúngica transmitida por hongos del género Fusarium que en el caso específico de las palmeras, la especie que más daño les hacen es la Fusarium oxysporum. Estos hongos viven en el suelo, y se comportan como parásitos, de ahí que hagan daño a las plantas. Les favorece la alta humedad y las temperaturas cálidas (en torno a los 20-25ºC), por lo que es en primavera y verano cuando está más activo.

Sus esporas (es decir, el equivalente a las semillas) son diseminadas por el viento con suma facilidad, puesto que son muy pequeñas (no se ven a simple vista), y también muy ligeras. Así, es importante que, siempre que sea posible, se aísle la palmera enferma de las otras plantas con el fin de evitar la transmisión de la fusariosis.

¿Cuáles son los daños y síntomas de fusariosis en palmeras?

Los síntomas y daños son los siguientes:

  • Hojas basales, esto es, las inferiores, se vuelven amarillentas y luego se secan.
  • Se puede dar el caso de que mueran todas las hojas de un solo lado, dejando las otras verdes.
  • El tronco se va muriendo poco a poco.
  • Las raíces se pudren.

Asimismo, es necesario añadir que puede asociarse con otro hongo común en palmeras: el Gliocladium vermoesseni, que causa la podredumbre rosa. En los ejemplares jóvenes que no tienen tronco todavía, la fusariosis es una enfermedad que causa la muerte rápido, en cuestión de días; en los adultos tarda un poco más, pero el final casi siempre es el mismo.

¿Existe tratamiento?

No, pero es muy recomendable tratarla con Trichoderma arzianum cepa t-22, puesto que es un hongo que debilita al fusarium, quitándole nutrientes y ralentizando así su propagación. Además, ayuda a la palmera a mejorar sus defensas y a resistir el estrés causado por la enfermedad. No es patógeno de ninguna planta, por lo que podemos estar tranquilos, ya que solo dañará a los hongos parásitos.

Lo que sí que podemos hacer es prevenir. Y para ello es importante controlar los riegos, puesto que como hemos comentado, un exceso de agua puede poner en peligro la vida de nuestras palmeras.

Prevención de la fusariosis en palmeras

Las palmeras en un jardín necesitan una serie de cuidados

Para prevenir que las plantas tengan fusariosis, recomendamos tomar una serie de medidas que pueden ser ayudar a minimizar mucho el riesgo de infección:

Compra plantas sanas

Hay muchos hongos que afectan a muchas plantas, y el fusarium es uno de ellos. Por eso, antes de comprar una -sea del tipo que sea- debes de mirar si sus hojas y tallos están bien. Si por el contrario estuviesen blandos o podridos, tuviesen manchas marrones, blancas o grisáceas, o estuviera presente alguna plaga, es mejor dejarla en el vivero.

Asegúrate de que la tierra es la más idónea

Las palmeras no soportan los encharcamientos (salvo raras excepciones, como la Chamadorea cataractarum o las Archontophoenix). Por eso, es importante que la tierra sea más o menos ligera, y que sea capaz de drenar el agua con cierta rapidez. Para que te hagas una idea: si al llenar de agua un agujero de 50 x 50cm vemos que tarda horas en ser absorbida, tendríamos un problema y deberíamos de mezclarla con algún sustrato -como la perlita- que facilitase el drenaje; pero si por el contrario tardase unos minutos, no haría falta hacer nada.

Por otra parte, si queremos cultivarlas en macetas, también es preciso que escojamos unos sustratos adecuados, que sean ligeros y ricos en materia orgánica. Por ejemplo, una mezcla interesante es la siguiente: 50% turba negra + 30% perlita + 10% humus de lombriz o mantillo. Otra opción es mezclar un sustrato universal que sea de calidad (como el que venden ), y si no lleva mezclarlo con un 30% de perlita o arlita.

Comprueba la humedad de la tierra antes de regar

Se suele pensar que cuanta más agua se le eche a una planta más bien estará, pero lo cierto es que no tiene por qué ser así. Las palmeras no son plantas acuáticas, y por consiguiente, no pueden vivir en macetas sin agujeros, ni en terrenos que permanecen encharcados las 24 horas del día ni los 365 días del año (salvo muy contadas excepciones como hemos mencionado antes).

Así pues, no dudes en comprobar la humedad de la tierra con un medidor. Y si aún así tienes dudas, deja pasar unos días más antes de volver a regar. Es mucho más fácil recuperar una palmera que está pasando sed, que otra que tiene demasiada humedad en las raíces, ya que solo tienes que meterla en un cubo con agua y esperar unos minutos antes de sacarla. En este artículo tienes más información.

Desinfecta el suelo del jardín

Si has tenido una palmera con fusariosis, antes de volver a plantar nada en ese mismo lugar tienes que desinfectar el suelo. Una manera de hacerlo es mediante la solarización, en primavera o verano. Para ello necesitas plástico transparente que sea además fino, y agua.

Luego, tienes que seguir este paso a paso:

  1. Desmenuza la tierra de la zona, ya sea con una azada o un motocultor. Quita las hierbas que puedan estar creciendo.
  2. Riega bien todo pero sin que llegue a encharcarse.
  3. Cubre la zona con el plástico, y sujétalo al suelo con piedras o similares.
  4. Y listo.

Tienes que ir regando la zona para que no pierda la humedad, pero pasados unos 40 días podrás retirar el plástico y plantar lo que quieras, como una nueva palmera.

La fusariosis no se puede curar (por ahora), pero como ves, con unas sencillas medidas de prevención se pueden tener palmeras sanas.


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